LA MUJER SHAKESPEARIANA

19:00 Diana Gu 0 Comments



¡Hola, seres humanos vulnerables a la gravedad!
Hoy les quería compartir uno de los ensayos que hice sobre el papel de la mujer dentro de las comedias de Shakespeare. Espero les guste.

(Para mi clase de literatura universal. 2017)

William Shakespeare es mejor conocido por sus incomparables tragedias más que por sus comedias, que son también de gran valor literario tanto en contenido como en el uso del leguaje con sus juegos de palabras y en su elemento vertebral: el amor, que se caracteriza por romper las formas amorosas tradicionales basadas en la exaltación de una mujer inalcanzable.
Las mujeres que aparecen en las comedias de Shakespeare cuestionan y rechazan el concepto del amor tradicional e influyen activamente en el destino de sus amores. Al bajar del pedestal a la mujer shakespeariana, esta no puede ser sometida al amor cortés por lo que el lector puede notar fácilmente ese desfase entre la realidad de la época y la literatura.
En algunas de las comedias shakespearianas conviven parejas que tienen una relación convencional con parejas que fundan un nuevo tipo de relación. Este contraste lo vemos, por ejemplo, en Mucho ruido y pocas nueces con la pareja Claudio-Hero (ella totalmente pasiva) y la pareja Benedicto-Beatriz (ambos en contra del cortejo tradicional y con una personalidad bien definida). En Como gustéis, la protagonista femenina en su disfraz masculino rechaza el sistema tradicional como vehículo de sus sentimientos. En El sueño de una noche de verano, vemos una parodia de las relaciones basadas en la belleza, que convierte a sus protagonistas en personajes susceptibles a ser sustituidos por alguien más en cualquier momento, hasta llegar a un punto en el que olvidamos quién estaba con quién en un principio, en contraposición de la pareja de Beatriz y Benedicto de la comedia anteriormente mencionada y en la me centraré a continuación.
En Mucho ruido y pocas nueces, el amor está acompañado por la violencia verbal y el nihilismo sugerido que es más explícito en el título original. Much Ado about nothing: hay que hacer mucho ruido en defensa de la nada, hay que llenar el vacío con el uso ingenioso del lenguaje; el personaje de Beatriz es el mayor ejemplo de esto. El título también se puede entender como un comentario en torno al daño que la violencia verbal influye en una persona, Hero: a partir de la nada, con apenas unas frases mal intencionadas, es posible crear un escándalo social. ¿Puede sobrevivir una sociedad tan frágil capaz de desmoronarse con las palabras? Es tan cómico como ridículo.
Es una obra que contiene muchos mensajes de vida y advertencias sobre la misma. Imagino que, durante una puesta en escena de esta obra, algunas madres voltean con sus hijos, agitan un dedo y susurran “por eso no debemos crear rumores". Si bien, el mensaje de "no chismear" es importante, siento que se pasa de largo un mensaje más crítico: un mensaje sobre las mujeres y su lugar en la sociedad.
La historia de Mucho ruido y pocas nueces da comienzo con el final de una guerra militar que da paso a una guerra entre hombres y mujeres en terreno amoroso. Se desarrolla en la ciudad italiana de Mesina. Las reglas sociales de la Europa medieval, y por tanto de Mesina, insistían en que, como Eva fue derivada de Adán, la mujer es inferior al hombre. En esta sociedad, la responsabilidad de un hombre era proveer a la familia mientras que la mujer protegía su honor. Para proteger el honor de la familia, se esperaba que una mujer llevara una vida solitaria y silenciosa construida sobre la castidad y la pureza.
A pesar de vivir en una sociedad patriarcal, Beatriz se niega a conformarse con las normas sociales. Le dice a su tío que no se casará «en tanto Dios haga a los hombres de otra sustancia distinta a la tierra». Es una cosa increíblemente valiente que una mujer isabelina diga eso acerca del hombre.
Debido a que Beatriz vive bajo el techo de su tío y no del de su propio padre, se le presiona menos para casarse y representar el apellido. Ella toma este pedacito de libertad como estandarte, y le dice a Benedicto: «prefiero oír a mi perro ladrar a un grajo que a un hombre jurar que me adora».
Mientras Beatriz disfruta ridiculizar al matrimonio y a los hombres (especialmente Benedicto), Antonio le dice a Hero que confía en que ella se dejará guiar por su padre, a lo que Beatriz se interpone diciendo: «Sí, a fe; el deber de mi prima es hacer una reverencia y decir: ‹como os guste, padre›. Pero, sobre todo, prima, que sea buen mozo; o de lo contrario, haz otra reverencia y di: ‹padre, como a mí me guste›». Beatriz básicamente le dijo a su prima que colocara su propio bienestar antes que el de otra persona y con esta línea, Beatriz se convierte en una defensora de la igualdad social.
Más tarde, en el baile de máscaras, cuando Don Pedro le pide a Hero que camine con él, ella responde: «Si marcháis despacio, miráis con dulzura y no decís nada, estoy dispuesta a pasear; y especialmente si se trata de pasear lejos». Hero ha cambiado los roles de género a través de esta respuesta. Antes de este encuentro, siempre había sido ella quien miraba dulcemente y no decía nada. Ahora le ha dicho a Don Pedro que tiene el control. Los ha puesto en pie de igualdad.
Cuando don Pedro le pregunta a Beatriz si lo quiere, responde: «No, señor; a menos que me sea permitido tener otro para los días de trabajo. Vuestra gracia es demasiado costosa para llevarla todos los días». Beatriz ha rechazado una petición de matrimonio del personaje socialmente más poderoso de la obra. Mesina está construida sobre el poder, la riqueza y las apariencias, y Beatriz ha dicho que no a todo. A través de esta acción, ella dice que puede vivir una vida satisfactoria sin un hombre dispuesto a abrirle las puertas, tanto literal como metafóricamente.
Beatriz se enfrenta a su justa cantidad de obstáculos y en un punto, lamentando su incapacidad para defender a su prima, grita con frustración: «¡No puedo ser hombre, a pesar de mi deseo, y por lo tanto, moriré de pena como una mujer!». Sin embargo, Beatriz hace uso de su inteligencia y determinación y se mantiene fiel a sus ideales. Su matrimonio con Benedicto se basa en el amor, no en la sumisión. Son socios iguales y ella se asegura de que él esté bien enterado de esto. Beatriz cree que ella como mujer tiene el mismo derecho a la felicidad y la autosatisfacción.
A pesar de que, como cualquier comedia, la obra resulta bastante predecible en su argumento, Shakespeare se las arregla para ser original. Por lo que, la pareja protagonista pasa de inmediato a segundo plano y la subtrama de la historia de amor entre Benedicto y Beatriz se apodera de la obra y resulta ser la parte más memorable de la misma, pues ofrecen ese toque de comedia que le falta a la trama principal; especialmente Beatriz, una mujer fuerte, rebelde e inteligente, pero también dulce y vulnerable en los ratitos que así lo demandan. Olvidando su pose en contra de los hombres y de burla hacia el matrimonio, está intensamente interesada en las cualidades que hacen a un buen marido y lo que el estado matrimonial significa para una mujer. La personalidad humana que adopta es algo que le permite hablar en términos tales, como no lo harían las convenciones isabelinas de la feminidad. De esta forma, si en sus tragedias encontramos al Shakespeare de la gran literatura, en las comedias está un Shakespeare más popular que quizás sea el que más enganchó con el público de su época.

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Referencias

Shakespeare, William. Much ado about nothing. s.f. E-pub.

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